Con el uso diario, las fosas sépticas acumulan lodos, residuos y grasas que reducen progresivamente su capacidad de almacenamiento y tratamiento.
Si no se realiza un mantenimiento periódico, pueden aparecer malos olores, desbordamientos, atascos y problemas de evacuación de aguas residuales.
La frecuencia del vaciado depende del tamaño de la fosa, del número de usuarios y del volumen de agua generado, aunque en la mayoría de instalaciones se recomienda una revisión periódica para evitar incidencias.
Señales de que la fosa necesita mantenimiento:
✓ Malos olores cerca de la instalación
✓ Desagües lentos o atascos frecuentes
✓ Reboses o acumulación de aguas residuales
✓ Ruidos o burbujeo en tuberías
Realizamos inspección, vaciado y limpieza de fosas sépticas para garantizar su correcto funcionamiento durante todo el año.